jueves, 22 de marzo de 2012

5º mail: Choque de bueyes

Odio viajar en autobús, pero al fin y a cabo, a quién le gusta? Yo, que para mi ir a Granada es un señor viaje, quién lo diría, en tres semanas llevo alrededor de 5100 km en el cuerpo (según mis cálculos) de viaje en carretera, 3500 km del road trip en coche y 1600 km del viaje a Nueva York en bus. Para quién no lo sepa tengo que decir que he pasado el fin de semana en Nueva York, y os debo un mail contando todo lo acaecido en el road trip, pero creo que lo voy a posponer para escribir ahora acerca del viaje a Nueva York.

Nueva York es tela de grande. Fin.

¿Qué? ¿Qué más queréis que os diga? No pretenderéis que me ponga a escribir un tochazo soltando chorradas, no me lo pidáis por favor, sabéis que no es mi estilo.

Antes de empezar tengo un apunte que hacer, puedo prometer y prometo que en este email va a haber faltas de ortografía a mansalva, debido a una serie de motivos perfectamente justificados que me voy a ahorrar, como por ejemplo, que nací por los pies.

Jueves de la semana pasada, al más puro estilo "me pesan los cojones" hago la mochila en cinco minutos, en contra de mis preferencias me tuve que llevar el ordenador ya que este miércoles he tenido que entregar un trabajo por internet y lo tenía que terminar allí, en el último momento, como ha de ser. Me encuentro con mis compañeras de viaje Carmen y Paloma (Palomita o "esos ojos Paloma" para los amigos) para dirigirnos a Downtown, coger el bus a Toronto y coger el bus de las 21:30 a Nueva York, 10 presuntas horas de viaje que con esfuerzo y dedicación llegaron a ser 12, todo un mérito en el mundo de las horas.

De puta madre, en la puerta del bus pone que hay enchufes y wifi -este viaje va a ser un paseo- pensé, una mierda para mí, que el router no funcionaba, hacía falta reiniciarlo y estaba metido en una caja de metal que el conductor no podía abrir, era antirobo claro. El autobús era estadounidense obviamente, si fuese canadiense la mera idea de que alguien lo robare sería absurda. El tiempo verbal "robare" es correcto, no celebréis la victoria demasiado pronto.

Los asientos del autobús, cómo no, estaban salpicados de uno en uno por personas de mirada perdida y gesto desconfiado, pero tuve la fortuna de encontrar asiento al lado de una chica con la cual conecté rápidamente. En seguida empezamos a hablar y a intercambiar gustos y opiniones, ¡y yo que pensaba que no había niñas así en América! Qué tía tan interesante joder, super atenta, abierta de mente y con un amplio abanico de temas de conversación. Increíble, niñas así solo conozco dos, y me he venido a topar con la única que hay en este continente. La niña tenía una sonrisa que reafirmaba sus argumentos sin quererlo, como si de por sí no fuesen ya bastante lógicos. Al final del viaje estaba que no me lo creía, diez horas compartiendo kilómetros de viaje y, ¿puede ser que me haya enamorado?

UNA PUTA MIERDA. Vaya tía más gilipollas, me cago en su puta madre la trapera, no se puede ser más rancia, me voy a sentar y me mira como si fuese yo el que mató a la madre de Bambi, ¿pero tu te crees que yo me quiero sentar contigo con la cara esa de que te quitaban el bocadillo en el colegio de pequeña, moderna de mierda? A ver, si es que no es por nada, pero no puedes ir por ahí perdonándole la vida a la gente, no te estoy diciendo que me des un abrazo, ni hablar de un "how are you doing?" al estilo canadiense, lo más normal es una ligera mueca esbozo de sonrisa en gesto de simpatía, pero si no te apetece por lo menos finge indiferencia, y te lo digo como consejo, amargada, porque resulta que yo soy una persona ejemplar, un tío paciente y comprensivo, magnánimo sobre todas las cosas, un ser bello, como se diría; pero es que te toca un hijo de puta con un poco más de mala leche y se pega todo el viaje reventándote a peos a ver si es posible agríar más esa expresión tuya de mal follada.

No se me da bien dormir en los viajes, nunca lo consigo, como mucho breves cabezadas furtivas, así que entre parada y parada, tiro porque me toca me vi "La vida de los otros", película alemana, la recomiendo. En la frontera te hacen bajar del autobús y pasar las preguntas pertinentes y demás.

Tachán, llegamos a Nueva York, al final el viaje no se me hizo ni tan largo, uno se acostumbra ya, si es que soy un loco de la carretera. Metro desde Grand Central a 116st de la línea verde, Harlem. Niña mira otra vez el mapa que nos hemos equivocado de parada y nos hemos bajado en sudamérica. Aquello parecía Jumanji, vaya barrio plemo, para pasar desapercibido había que ir bailando cúmbia por la calle, a mi me han engañado, esto no es NY. Desayuno en el Dunkin Donuts y pena infinita (después de una breve mofa hasta que te das cuenta de la gravedad de la situación, claro) al ver a un chaval tan drogado que estaba intentando pagar con su DNI. Venga aligera que no llegamos nunca, vamos directamenete al apartamento, que vienen los problemas. Llegamos al portal, y nos damos cuenta de que nos la habíamos jugado.

Voy a hacer otra aclaración necesaria, sigo en mi línea de indiferencia, así que para ser sinceros no he hecho nada en cuanto a organización del viaje, simplemente me he dejado llevar, aún así voy a hablar en plural para que parezca que me lo curro.

El caso es que habíamos reservado un apartamento para seis personas y habíamos pagado el adelanto por internet, es decir, la mitad. El barrio solito ya consiguió desmoralizarnos un poco, pero resulta que apenas teníamos datos del piso ni del casero, en el edificio no solo no había porterillo sino que tampoco sabíamos qué piso era, tampoco teníamos el nº de teléfono del casero, así que poco más o menos estabamos vendidos. Ya empiezan las preocupaciones, vamos a Wendy's a pillar wifi y lo arreglamos. Tengo que decir que al casero no lo hemos llegado a ver en todo el tiempo, ha mediado a través de una gente que vivía en el primero, todos sudamericanos. Nos abre la puerta el chaval del 1º que era más sospechoso que los reportajes de intereconomía. El piso se suponía que tenía que tener 2 habitaciones y otra cama más, en total para seis personas, además de internet y sino otras comodidades, al menos otra sensación hogareña proporcional al dinero que vas a pagar. Que el portal sea una mierda y huela peste pasa, que haya ratas en los contedores al lado del portal que te miran fijamente a los ojos escrutando tus más profundos sentimientos cuando vas a tirar la basura, no pasa, pero es lo que había, y eso es cierto, a las ratas les faltaba pedirte un $. En serio, es que lo pienso y qué asco, una noche volvíamos y las veíamos correr y las oímos chillar, pero la mañana que abrimos la tapa para tirar la basura y había una rata en el cubo mirándonos, ahí ya lo ves todo claro, no queda otra salida... esa la cocino yo con vinito blanco, clavo y eneldo.

Total que la casa había supuesto una decepción más que crispante, la solución aportada en forma de colchones hinchables, y que lo tuviésemos que solucionar a través de situaciones que obviaban lo extraño de la escena no ayudaba a calmar la furia infinita que, como ya sabemos, reside en las capas más superficiales de la piel de mi compañera de viaje Carmen. El desaliento por el que pasabamos Paloma y yo se transformó en propuestas de paz que hacíamos a Carmen, bastó mirarnos para saber que teníamos que quitarle de la cabeza la idea de ir al Bronx a pillar "pipas", como ella las llamaba, y liar el taco, como ella proponía. El tema del apartamento pasó por una seríe de etapas que consistían en caer y caer, el piso no solo no valía lo que habíamos acordado sino que había conseguido minar nuestros ánimos y sembrar la discordia entre nosotros a modo de desacuerdo en cuanto a cómo deberíamos actuar viéndonos en semejante situación. Ya lo tengo, estaba todo planeado, no se conforman solo con ir a España a quitarnos el trabajo y nuestras mujeres, ¡sino que encima nos quieren joder las vacaciones!

Al final el asunto del apartamento se arregló ya que el tío nos cambió de apartamento a uno que había un par de plantas más arriba, y que estaba considerablemente mejor. Desde mi punto de vista todo salió bien, y punto. Bueno, el mismo día de llegar nos encontramos por la tarde con Ana, amiga de Carmen, que está de beca en Salisbury; a la mañana siguiente con Emma, que se vino en el bus un día más tarde porque tenía que hacer cosas, y al día siguiente con Alex, amigo de Carmen y Ana, que venía de visita desde España. En cuanto a la ciudad, creo que puedo decir que me voy con una impresión bastante amplia. Estuve un día hace diez años y no consideraba haberla visto, pero en estos días hemos andado mucho, y pocas cosas (así a grosso modo, no os pongáis quisquillosos y quisquillosas) nos hemos dejado sin ver, además hemos tenido oportunidad de ver situaciones tipicamente neoyorkinas que enriquecen el viaje.

Una de ellas ha sido vivir el día de San Patricio en Nueva York, según tengo entendido NY es la 2º ciudad más importante para celebrar ese día (después de Dublin), St Paddy's day es algo así como la feria pero por Nueva York, solo que no tiene nada que ver. Te levantas por la mañana con ganas de desayunar cerveza y darle un buen puñetazo a alguien, no se, te sientes más Irlandés. Nos ponemos nuestros gorros verdes para hacer hincapié, por si alguien no se había enterado en nuestro amazónico barrio, sobre el matiz de que somos turistas, y ya una vez en el metro poco a poco empiezas a ver más color verde, pero te sientes decepcionado, hasta que llegas al centro y sales a la calle, todo el mundo de verde, andando por la calle gritando, bandas de gaiteros, duendes, olor a alcohol, ya que alcohol no se puede beber en la calle, tíos feos abusando del "kiss me I'm Irish" y niñas guapas como para ocupar toda la costa de Almería poniéndoles pisos en la playa. Estuvimos en un bar, vimos la cabalgata y ocurrió el milagro, nos encontramos a Maxim, amigo francés que también está en Guelph de beca, no habíamos quedado con él pero allí estaba, doblando la esquina en el día más bullicioso de una ciudad de 8 millones de habitantes para encontrarse por casulidad con nosotros; si eso os parece curioso esperad a saber que lo mismo ocurrió el día siguiente, y el día después. En total nos lo encontramos por casualidad 3 veces en 3 días seguidos, ¿alguien me puede decir cuales son las putas probabilidades? Para mí mejor porque es un tío de puta madre, la verdad. Por la noche tomamos una cerveza por Greenwich village.

Recorridos de visita no nos faltaban, Carmen se había hecho una guía más larga que mis emails, con rutas, sitios a los que ir, curiosidad que ver, escenarios épicos de series que presenciar y buenas recomendaciones gastronómicas. Paloma tenía otra lista de recomendaciones, y así estabamos todos, que nos iba a hacer falta un mes para verlo todo, pero que no panda el cúnico, sin duda he ido al sitio más importante de toda la ciudad... el Jackson Hole, recomendación de Antonio, sin lugar a dudas la mejor hamburguesa que he comido nunca, y como le he prometido no me voy a lavar los dientes hasta que nos encontremos y le pueda echar el aliento (tal vez él no dijo el aliento, pero lo vamos a dejar ahí). Todos los sitios no los he podido probar, además de que he intentado gastar lo menos posible, no había tiempo para todo, por eso al final no estuve en el Shake Shak (por central park vi a dos niñas en el césped con una bolsa del sitio) que me recomendó mi primo, y no tiene nada que ver con que le guste Melendi, no es que no me fíe de él, es que no ha podido ser. Sí, a ver, me explico, lo de Melendi es algo puntual, mi primo es un tío guay, ingeniero, hace deporte, amante de los animales (por la cara), un buen partido, pero le gusta Melendi, ¿qué le vamos a hacer? Nada, es mi primo, y como tal tengo que quererlo. Es como Manolo, vaya tío, de los que ya no quedan, un paquete jugando al hijo puta, pero un maestro, luego descubres que le gusta Estopa, ¿y qué hacemos con el muchacho? Es que puede pasar, te puede tocar un hijo que se drogue, o que sea alcohólico, pero también te puede tocar un hijo que le guste Estopa.
El colofón de todo esto es mi amiga Carmen (sí tú, rizos), que te dice que le gusta un peazo de grupo nuevo, y que es la fan nº 1 y resulta que es su vecino el de arriba que está aprendiendo a tocar la guitarra, y dices tu, no Carmen, no eres la fan nº 1, eres la única.

Esto se me ha ido un poco de las manos, perdonad los tres este pequeño chaparrón que os ha caído en forma de festival del humor, lo hago porque os quiero, y a mi me duele más.

Me he comprado un Kindle en el Toy's r Us más grande del mundo (el cual tiene una noria dentro de la tienda), que es el que hay en Times Square, me ha costado 80$.

4 de los 6 del grupo fueron al músical del fantasma de la ópera en Broadway, yo no porque ya no tenía un mísero dirham, así que muerto de envidia pero aparentando entereza me fui al apartamento a hacer el proyecto.

Una noche alquilamos una limusina, 150 $ por dos horas (entre los 6), y te llevan a dar vueltas por NY mientras tu sueñas con ser menos pobre y más guapo, la experiencia fue increíble, una limusina larga, como de Hummer pero sin llegar a serlo, con sus luces y neveras por dentro, con su chófer a nuestra disposición. No dudé en darme mis gustazos como sentarme en la ventana e ir con la mitad del cuerpo fuera, gritar barbaridades a la gente, hacer como que disparo con el dedo, gritarle a dos niñas en un semáforo que las iba a llamar y gritarle a otra limusina en la que iba otra pareja, pasando por Times Square, que ése era mi coche de los lunes.

Voy a ir cortando el rollo que esto se está haciendo muy largo, hay millones de fotos, estarán en Facebook. Hay montones de cosas que podría contar, pero al fin y al cabo esto no consiste en que conozcáis NY gracias a mí, y además me estoy cansando. Solo decir sí, NY es muy impresionante y tiene millones de cosas, pero lo que te transmite es que sin dinero no vas a ningún lao; no pasa nada porque ser asquerosamente rico entra en mis planes, así que la verdad es que no me importaría pasar allí un tiempecillo, un año o dos, trabajando, pero viviendo en Brooklyn, Greenwich village o el Soho (sobretodo el Soho).

Y aquí lo voy a dejar, las cosas que me guarde quedan para poder contároslas cuando os vea, sería triste no tener nada que contar.

El mail sobre el road trip queda pendiente.

La verdad es que ya al final tenía ganas de volver, los viajes cansan.

Por cierto, antes de despedirme os cuento que me han dado unas prácticas para Brasil para Agosto y Septiembre, me pagarían 600$ al mes, a mi me parece una opotunidad de puta madre, enriquecedora, que merece la pena y mejoraría mi curriculum de manera descarada. Además me iría junto a mis queridos Fernando y Antonio, de ahí pueden salir películas, no digo nada. El caso es que mi padre no piensa lo mismo, así que si lo conocéis os invito a hacerle comprender las ventajas y la irrepetitibilidad de la oportunidad; si no estáis de acuerdo conmigo os invito a que os calléis y no le digáis nada, a ver si la vamos a liar. Aquellos que no conozcáis a mi padre y queráis mandarle un mensaje podéis hacerlo a través de mí.

Mi madre no se ha pronunciado sobre el tema, pero tampoco va a tocar las castañuelas. Sobre mi madre y mi hermana tengo la ligera sospecha de que están intentando que no vea a mi adorable sobrina, es solo una idea, ahí lo dejo.

WaaWeeWiiWaa

Simbad el Marino.