martes, 10 de enero de 2012

1º mail

Suena de fondo "Salvation" de Citizen Cope, pero me parece que aquí no hay salvación que valga, solo frío, focas y grasa de ballena. Es así como empieza el primero de mis correos que relaten mis corredurías por Canadá, en ellos no encontraréis palabras bonitas de añoranza a nuestra gloriosa nación, España, tampoco encontraréis palabras que ensalcen ni a Canadá ni a los canadienses, no vais a encontrar chistes fáciles sobre las vistas de la torre más alta de Toronto, ni comentarios sobre la guardia montada,, vais a encontrar quejas, páginas repletas de palabras feas y expresiones malsonantes, y por el simple motivo de que a mi me encanta quejarme, y ese es un derecho que no me podéis negar, a parte de eso y si sabéis leer entre líneas, la verdad es que de momento está todo de puta madre.

Para empezar a contar esta historia quiero citar a un gran pensador que dijo "contaré los hechos cronológicamente, ya que la historia nunca se equivoca", ese gran pensador soy yo, y eso lo dije en el primer mail que mandé desde Milán.

Como fan acérrimo de los detalles que soy, empezaré hablando de los días anteriores al viaje, y es que si bien muchos y muchas de vosaltres y vosaltras me preguntábais si estaba nervioso y la respuesta era rotundamente negativa, tengo que decir que el par de días de preparativos puede ser, y solo puede que sea, eh? ojo, que yo nunca me equivoco, que me pusiese un poco más nervioso, pero un poquillo, no os vayáis a creer. Un hombre de mi talla y caracterísiticas está siempre ocupado arreglando el mundo, ayudando gente, inaugurando centros comerciales o dando la bendición a recién nacidos, así que llegó el momento de tenerlo todo listo y no había hecho una puta mierda; todo lo que tenía planeado hacer había pasado a un segundo plano relegado por tareas de mayor importancia como estudiar para los exámenes, las tareas del piso, dormir, comer o meterme con las croquetas de la madre de Fernando. Ahí estoy yo, dos días antes sin dólares Canadienses ni dólares estadounidenses-enses, ni el visado de cambio de aeropuerto en EEUU ni la ropa comprada, ni la maleta hecha, ni con una visa ni tarjeta de banco que no sea las de play-skool que dan los de Unicaja. Al final todo esto se resuelve tirando de contactos que te deben
algún favor, de dar algún que otro paseo en coche y de largas sesiones de besar a mi sobrina (elemento clave en el desarrollo de los acontecimientos). Todo esto nos lleva a la noche antes de coger el vuelo, donde sin tener la maleta hecha ni nada ordenado decido calmar la angustia yéndome a cenar un pizza al Padrino con "El carita", tito Agus, Borjita "el magnánimo" y "La Eva", luego visita por el Paquito, ese hombre y yo no hablamos mucho, pero a veces las miradas dicen mucho más que las palabras, además, todos sabemos que la palabra no es el mejor de los dones de Paco; como decía, no queriendo romper ese vínculo tan especial entre el impulsor de la marcha Marbellí entre la juventud más efervescente y la vejez más rutinaria, me dirijo al Paquito a realizar las pertinentes despedidas de personas amadas (que no Amandas) por mi ser. Me voy a las doce y pico a mi casa a hacer la maleta, la hago, no cabe todo, a las 2:30 de la mañana hago rally por Marbella, voy a casa de mi padre, cojo otra maleta, vuelvo a meter todo y cuando termino... ole tus cojones niño grapa, que te habías comprado un candado con combinación numérica en el Decathlon y al intentar ponerlo la cagas, y se cierra el candado a saber con qué puta combinación, puto decathlon y putos franceses de mierda; por otro lado, la ingeniería va apañada conmigo. Total, como estaba hasta el carajo me acosté, para levantarme cuatro horas más tarde.

En el aeropuerto de Málaga me encuentro con mi compañera de viaje y líder de equipo de la justicia (hasta que se demuestre lo contrario) MCarmen, conocida en Twitter como @arowanda para el que la quiera seguir, y con seguir me refiero a dentro de lo legal, eh? No miro a nadie, eh? Antonio, que no hombre que no, que tus dos órdenes de alejamiento ya han prescrito, sí, que no miro a nadie.

Vaya avión más chico el de Iberia de Málaga - Madrid.

Llegamos a madrid y al salir del avión hay una azafata esperando diciéndonos que nos preparemos para correr porque sino no nos da tiempo de coger la conexión. Llegamos al avión a tiempo, pero con consecuencuiias futuras. Me pareció una basura que el avión Madrid - NY no tuviese teles individuales en cada asiento, pero bueno, nos la apañamos para ver "Un dios salvaje" en el Pc, la cual nos gustó mucho y recomiendo encarecidamente a cualquiera de vosotros, especialmente a aquellos que sabéis escribir vuestro nombre y a los que sabéis eructar de abecedario, que son básicamente lo más selecto de aquellos que recibiréis este mail.

Llegamos a NY y no están las maletas de MCarmen pero nos dicen que eso se reclama en la ciudad de destino, suponemos que no llegó por el tema de jugar a las carreritas en Madrid. Tenemos que hacer cambio de aeropuerto de JFK a La Guardia y al coger el bus nos hacemos nuestro primer amigo ciudadano de los Estados Unidos de América, como no podía ser de otra manera, de un negro. Nada, lo típico, un par de batallas de rimas, alguna radio de coche robada y alguna que otra paliza a viajeros desprevenidos, nos despedimos con un puñetazo en el brazo y sin lágrimas en los ojos, los negros no lloramos. JFK es fucking huge (that's what she said HAHA). En La Guardia 5 horas esperando, aeropuerto de mierda, sin wifi ni nada, pero aprovecho para hacerme con la cultura local y me bebo un Mountain Dew.

Puede que los estimados lectores hayan visto alterada ligeramente su percepción del tiempo debido a lo ameno del texto, pero a estas alturas llevábamos 17 horas de viaje y 20 despierto.

Al borde de la extenuación llegamos a Toronto, se me ha roto una uña y mi pelo está cada vez más encrespado (wtf?), con toda la preocupación de que me dejasen pasar sin problema por EEUU no me había preocupado de que me dejasen entrar en Canadá, no se, tanto escuchar siempre por ahí lo buenos y civilizados que son los canadienses espera poco menos que un comité de bienvenida compuesto por los Osos Amorosos y Celine Dion cantando. Voy a inmigración y una mujer me pide papeles que certifiquen que vengo a estudiar a la universidad, papeles que yo no tenía impresos, me dispongo a enseñárselos en el pc y al Acrobat reader le da por joderse y no cargar, mientras tanto venga a rotar fotos de mi sobrina en el widget del escritorio de windows, yo con to la cara una tortuga ninja y más nervioso que Don Quijote en un paque eólico, la tía cada vez más impaciente y mirándome con cara de no saber utilizar un candado de clave, ¿Se piensa que soy tonto o qué? Al final la tía se cansa y me dice "You're taking too long", lo que, si mis amplios conocimientos de la lengua de Shakespeare no me traicionan, quiere decir "Parece que la tienes grande", o algo así. Me dejan pasar, recojo mi maleta y resulta que la han reventado, en la última hora de viaje, joder, al menos no se ha desperdigado la ropa y parece que me la van a pagar, pero ese es un trámite que no puedo arreglar hasta que me compre un móvil.

La maleta de MCarmen sigue sin aparecer.

Nos vamos al hotel en un taxi de lujo conducido por el primo chungo del conductor de limusina de HIMYM, nos lleva un 1'2 Km y me cobra 21$, el pobre quería propina he intentó hacer una mueca para forzar su natural expresión de desprecio, pero yo estaba ya hasta los cojones y no tenía intención de contribuir con el sistema. En el hotel resulta que se equivocan en la habitación y en vez de darnos dos camas nos dan una, ya era lo último, despues de tanto viaje no podemos ni descansar en paz, vamos a quejarnos y el chinito nos dice que no hay del tipo de habitación que habíamos reservado; MCarmen pierde los nervios y empieza a gritar que no piensa meterse en la misma cama conmigo, que a saber si traigo carta de vacunación, y que no va a tolerar semejante falta de formalidad. Al final el chino se desmorona y encuentra una solución que sacrifique los principios básicos de su cultura, es decir, hacer más gasto del esperado, así que nos da una habitación a cada uno. Unas habitaciones de película, enormes, con camas en las que el futuro de la humanidad se apagaría frustrado por la distancia entre el hombre y la mujer, no lo explico, lo enseño:



Por cierto, so long so far, yo esperaba llegar a Canadá y tener que enfrentarme a poderosas ventiscas, nieve hasta el culo y un frío de muerte, pero no fue así, la misma noche de la llegada no hacía mucho frío, al día siguiente un poco más de frío, y así sucesivamente, pero ya lo comentaremos luego.

Ahora viene una bonita historia de amistad, vamos al aeropuerto a coger el bus para el pueblo de la universidad. Al final nos acabamos haciendo amigos del conductor de autobús, un nicaragüeño que lleva 25 años en Canadá y que al principio solo daba la sensación de tener ganas de hablar porque se sintiese solo, al final acabamos hablando largo y tendido y nos explicó que teníamos que coger otro bus más; como llegamos a la estación y nuestro bus tardaba una hora más en llegar se quiso convertir en nuestro segundo gran amigo, y lo consiguió. El no tenía que seguir haciendo ruta durante varias horas así que volvimos al bus para guardar las maletas y nos llevó a comer algo en el bus, te cagas. Lo mejor es que por el camino ve un chaval que pierde su autobús y preocupado se para a ver cómo le puede ayudar, al final nos vamos pero el tío se va triste por dejar a un transeunte sin su servicio, igualito que en Málaga, que se te va el bus en tu cara y el tío te mira a los ojos mientras te hace el corte de manga y sacrifica algún que otro gatito. El caso, nos lleva a un Seven Eleven a comprar algo para comer mientras nos espera en el bus, yo cada vez tenía más la mosca detrás de la oreja ya que no es bueno pecar de confiado, pero ahí estabamos, disfrutando de la hospitalidad NiCanadiense y no podíamos parar, necesitabamos más. Y más nos dio. Nos llevó a la nave donde guardan los autobuses, ahí yo ya lo vi negro, sabía que algo iba a pasar y lo más probable era que matase a MCarmen y me violase a mi, allí no había nadie, no podíamos gritar y no teníamos escapatoria; en lugar de eso nos hizo un rico café y estuvimos hablando tranquilamente, nos dio su nº de teléfono por si queriamos llamarlo alguna vez o por si necesitabamos algo y al final nos llevó a una parada de bus que nos adelantaba 20 minutos de viaje, para encima, como despedida hablar con el siguiente conducto de autobús para que no nos cobrase el billete; yo no sabía si besarle en los labios o no mirar atrás para evitar dolores emocionales innecesarios.

Tras un rato de viaje llegamos a Guelph, a la universidad y empieza nuestra aventura de encontrar la residencia y toda la historia, y es algo de lo que tenía pensado hablar ahora, pero la verdad es que estoy ya un poco harto de vosotros, me tengo que acostar y la lavadora ya ha terminado. Además, muchos de vosotros no leéis con soltura y ya debéis tener migraña de intentar desentrañar el virtuosismo de mi escritura, para nada que yo sea pesado.

En próximos mails contaré lo que me ha ido pasando estos días, maldeciré el frío que hace y todas estas cosas.

Antes de despedirme quiero que sepáis que puede que algunos de los hechos anteriormente descritos no ocurriesen tal y como los habéis leído, pero como no estábais allí no importa, porque no tenéis pruebas de los contrario.

Sin más me despido con un cordial saludo para todos, abrazos, besos, tirones de pelo y gestos varios para según quién de vosotros y mirada de sospecha para mi archienemigo Fran.

Firmado: Simbad el Marino

2 comentarios:

  1. te firmé el otro día una serie de comentarios ingeniosos que han desaparecido :(

    Pero bueno, básicamente que lo he leído todo, que se te ha colado un "he" por un "e" y un chiste estúpido sobre tu recomendación fílmica.

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  2. Siento las posibles faltas que se me hayan escapado, pero del chiste ya no me puedes privar!

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